Alai tenía seis meses: fue dos veces al hospital y murió horas después. Ahora investigan qué pasó

La beba había llegado a Campo Largo para pasar unos días con su familia. Según la presentación judicial de su madre, en la primera consulta el médico de guardia no habría realizado controles básicos y habría indicado medicación sin examinarla.


Horas después, Alai volvió al hospital, fue trasladada en ambulancia y murió durante el trayecto. La causa fue caratulada como “muerte dudosa”, pero no se realizó una autopsia. La familia pide ahora exhumar el cuerpo, reconstruir las horas previas a su muerte y determinar si hubo responsabilidad médica.

Alai Yasmín Gorosito tenía apenas seis meses. Había viajado desde Mar del Plata hasta Campo Largo junto a su madre, Yasmila Gorosito, y su abuelo Walter, para pasar unos días con familiares. El viaje terminó de la peor manera: la beba murió pocas horas después de haber sido llevada por primera vez al Hospital Enrique Sagarduy.

Hoy su muerte es investigada por la Fiscalía de Investigaciones N° 1 de Presidencia Roque Sáenz Peña, en una causa caratulada “Comisaría de Campo Largo s/ eleva actuaciones por muerte dudosa”.

La madre se presentó como querellante particular, representada por el abogado Dr. Ramiro Cabaña, y solicitó que se profundice la investigación para determinar si existió responsabilidad penal. Entre otras cuestiones, planteó que corresponde analizar la posible existencia de un homicidio imprudente y falsedad, según surge de la presentación judicial.

No se trata, por ahora, de una condena ni de una responsabilidad determinada judicialmente. Se trata de una serie de hechos, documentos y testimonios que la Justicia deberá contrastar para establecer qué ocurrió durante las horas decisivas de la vida de Alai.

La primera consulta: “el médico estaba durmiendo”

Según el relato incorporado a la denuncia, el viernes 7 de agosto, cerca del mediodía, Alai comenzó a vomitar. Su madre y una tía la llevaron inmediatamente al Hospital Enrique Sagarduy para que fuera evaluada.

De acuerdo con la presentación judicial, fueron recibidas inicialmente por personal de enfermería y se les informó que el médico de guardia, Iván Luis García, se encontraba durmiendo.

La familia sostiene que insistieron para que la beba fuera atendida y que también lo hicieron integrantes del personal de enfermería.

Siempre según la denuncia, cuando finalmente salió del lugar donde se encontraba, el médico habría reaccionado de manera hostil hacia la madre y le habría entregado una receta.

La querella sostiene que en esa primera atención no habría existido una evaluación clínica adecuada de la niña.

Una receta que ahora forma parte de la investigación

La documentación presentada por la familia incluye una receta que lleva sellos correspondientes al Ministerio de Salud Pública del Chaco y al Hospital Enrique Sagarduy, pero que según la denuncia no tendría firma del profesional.

 

En ella figuran Betavalmax, una solución oral de betametasona, y Fabogesic Aliv, gotas de paracetamol al 10%.

El punto central planteado por la familia es cómo se determinó la medicación y su eventual dosificación si, según su versión, la beba no habría sido examinada.

La querella afirma que el médico no habría pesado a la niña, ni medido su saturación de oxígeno, ni controlado su frecuencia cardíaca, y que tampoco habría realizado otros controles que, a criterio de la familia, resultaban fundamentales ante una lactante de seis meses que presentaba vómitos.

La Justicia deberá determinar ahora si esos controles fueron efectivamente realizados, qué diagnóstico se efectuó, qué indicaciones se dieron y si la medicación prescripta fue adecuada para el cuadro que presentaba la niña.

Para ello, la historia clínica y los registros del hospital pueden convertirse en elementos centrales de la investigación.

Cinco horas después, volvieron, la historia relatada por la familia continúa cerca de las cuatro de la tarde.

Alai habría comenzado a llorar y a presentar un mayor deterioro. Su madre y su tía regresaron entonces al Hospital Enrique Sagarduy.

Según la presentación judicial, nuevamente habría sido necesario insistir para conseguir que el médico atendiera a la niña. La madre también denunció haber recibido expresiones ofensivas por parte del profesional y afirmó que incluso le habría dicho que no estaba preparada para ser madre.

Son afirmaciones que deberán ser corroboradas mediante testimonios y demás elementos incorporados al expediente.

Lo que sí está fuera de discusión es que, después de esa segunda consulta, se decidió trasladar a Alai en una ambulancia.

Y es justamente ese traslado uno de los puntos que la querella pretende reconstruir con precisión.

Una ambulancia, tres preguntas y una muerte en el camino

La familia sostiene que Alai fue trasladada mientras su madre permanecía junto a ella en la parte trasera de la ambulancia.

El médico, según el relato incorporado a la presentación judicial, habría viajado en el sector delantero, junto al chofer.

Durante el trayecto, siempre según la denuncia, el profesional habría pronunciado una frase que la madre atribuye a García: “Si la bebé se muere va a ser tu culpa”.

La ambulancia se dirigía hacia un centro de mayor complejidad, pero no llegó a destino.

En Avia Terai, a unos kilómetros de Campo Largo, Alai perdió los signos vitales. El personal habría intentado reanimarla, pero la niña finalmente murió.

 

A partir de allí aparecen tres interrogantes que la querella considera fundamentales: 

¿Por qué la beba no llevaba oxígeno durante el traslado?

¿Por qué el médico habría viajado adelante y no junto a la paciente?

¿Por qué no fue internada o sometida a una evaluación más exhaustiva durante la primera consulta?

No son conclusiones. Son preguntas que la investigación deberá responder con evidencia médica, registros hospitalarios, testimonios y peritajes.

 

El punto más delicado: dos versiones incompatibles

Uno de los aspectos más sensibles de la causa aparece al comparar el relato de la familia con una declaración atribuida al médico en las actuaciones policiales.

Según consta en la presentación de la querella, García habría manifestado que la beba “había ingresado sin vida al nosocomio”.

La familia sostiene que esa afirmación contradice la existencia de la primera consulta y de la receta emitida durante aquella atención.

Si efectivamente Alai fue examinada y recibió una prescripción médica horas antes de morir, deberá determinarse qué ocurrió durante esa primera consulta y cómo se explica la diferencia entre ambas versiones.

La querella solicitó, entre otras medidas, que se incorporen y preserven el libro de guardia, el libro de novedades y la historia clínica del Hospital Enrique Sagarduy.

También pidió que declaren los integrantes del personal que estuvieron presentes aquella tarde y que se realicen peritajes sobre la receta para determinar, entre otros aspectos, su autoría.

Hay otro elemento que la familia considera particularmente relevante.

Según la presentación, el médico también habría referido haber realizado maniobras de reanimación durante el traslado. La querella pretende determinar qué participación tuvo efectivamente el profesional durante el trayecto y quiénes realizaron las maniobras de asistencia.

La reconstrucción de esos minutos puede resultar decisiva.

“Muerte dudosa”: el documento que abrió el interrogante

El caso adquiere todavía mayor gravedad a partir de la documentación vinculada con la defunción.

Según la presentación judicial, el acta confeccionada por el gabinete forense de Presidencia Roque Sáenz Peña consignó, dentro del apartado correspondiente a la causa de muerte, la categoría “Dudoso”.

Ese dato resulta especialmente importante porque no establece de manera concluyente una causa natural de muerte.

Sin embargo, en otro apartado estadístico aparece consignada la expresión “Muerte súbita del lactante”, mientras que otros campos relativos a causas antecedentes y circunstancias que pudieron contribuir al fallecimiento habrían quedado sin completar.

La querella cuestiona esa situación porque, de acuerdo con los criterios médicos utilizados para establecer el síndrome de muerte súbita del lactante, se trata de un diagnóstico que requiere descartar otras posibles causas mediante una investigación integral.

Y hay un dato que vuelve todavía más difícil cerrar el caso:

Alai no tuvo autopsia.

Por eso la familia ahora reclama que el cuerpo sea exhumado y que se realice un estudio forense que permita determinar, en la medida de lo científicamente posible, qué provocó la muerte.

¿Qué pasó realmente durante esas cinco horas?

La pregunta central de la causa no es solamente por qué murió Alai.

Es qué ocurrió entre la primera consulta y el momento en que perdió la vida.

¿Fue correctamente evaluada?

¿Se realizó un examen clínico acorde con su edad y los síntomas que presentaba?

¿La medicación indicada era apropiada?

¿Se registró correctamente la atención?

¿La segunda consulta fue atendida de manera adecuada?

¿La ambulancia contaba con los elementos necesarios para el traslado?

¿Quién realizó las maniobras de reanimación?

¿Por qué existen versiones diferentes sobre el estado de la niña al ingresar al hospital?

¿Y por qué una muerte considerada “dudosa” no derivó en una autopsia inmediata?

Son preguntas que no pueden responderse desde una denuncia ni desde una versión familiar. Requieren pruebas.

La familia pide respuestas, La madre de Alai solicita ahora

Que la Justicia avance con la exhumación y la autopsia, además del secuestro de los registros hospitalarios, la historia clínica y los libros donde deberían haber quedado asentadas las atenciones realizadas ese día.

También reclama que sean citados a declarar los enfermeros y demás personas que estuvieron en la guardia.

El objetivo es reconstruir minuto a minuto lo ocurrido.

Porque detrás de cada registro, cada receta y cada declaración existe una pregunta mucho más profunda: si la muerte de una beba de seis meses pudo haberse evitado.

La Justicia deberá determinarlo.

Mientras tanto, una familia volvió de Campo Largo sin Alai. Habían llegado para pasar una semana.

Se fueron con una pregunta que todavía no tiene respuesta: cómo una beba de seis meses pudo entrar dos veces a un hospital público, recibir una indicación médica, ser trasladada en ambulancia y morir pocas horas después, sin que hasta ahora exista una explicación forense definitiva sobre la causa de su muerte.

En este caso, investigar no significa condenar anticipadamente a nadie.

Significa algo mucho más básico: determinar qué pasó.