La gestión municipal encabezada por el Dr. Manuel Suárez lleva adelante desde marzo un plan de trabajos destinado a mejorar el escurrimiento de las aguas y prevenir anegamientos ante la posible llegada del fenómeno de El Niño. Las tareas abarcan distintos puntos críticos de Campo Largo y se ejecutan con obreros y recursos municipales.
La Municipalidad de Campo Largo continúa profundizando los trabajos de infraestructura hídrica destinados a prevenir los efectos que podrían generar períodos de lluvias intensas. Bajo la conducción del intendente Dr. Manuel Suárez, desde el mes de marzo se vienen ejecutando tareas de limpieza, ampliación y construcción de canales de desagüe en distintos sectores de la ciudad.

El objetivo es claro: anticiparse al problema y garantizar que el agua tenga un curso adecuado y pueda escurrir rápidamente durante los temporales.
Uno de los sectores donde se concentraron las tareas es la zona de El Ceibo, donde se trabaja en la mejora de los desagües y en la construcción de un nuevo canal de escurrimiento. La intervención busca evitar que las precipitaciones vuelvan a generar acumulación de agua en sectores que históricamente presentaron dificultades.

Ampliación del canal colector hacia el oeste
Actualmente, los equipos municipales continúan trabajando en la ampliación del canal colector hacia el oeste de la ciudad, una obra considerada estratégica dentro del esquema preventivo diseñado por la gestión de Suárez.

La planificación municipal también contempla otros sectores identificados como puntos críticos, particularmente los alrededores de la Ruta Nacional 89, avenida San Martín y su prolongación, donde se vienen realizando intervenciones para mejorar el sistema de desagües.
La decisión de priorizar estas obras responde a una lógica preventiva: mejorar los canales antes de que lleguen las lluvias intensas y no cuando el agua ya se encuentra dentro de los barrios.
Una obra municipal para el Barrio Norte
Entre los trabajos más importantes se encuentra la construcción del canal colector del Barrio Norte, que permitirá conectar las represas del Chino con la de SAMEEP.
La obra avanza actualmente con la ejecución de los cruces de calles del canal, una etapa fundamental para completar el sistema de escurrimiento.

Desde el municipio remarcan que se trata de una obra realizada con trabajadores municipales y recursos propios, evitando que una infraestructura básica para la ciudad quede supeditada exclusivamente a financiamiento externo.
El nuevo canal permitirá mejorar el escurrimiento de las aguas que históricamente quedaban acumuladas en la zona, especialmente durante episodios de precipitaciones importantes.
Recursos municipales y movimiento de la economía local
Los trabajos también representan una inversión que no se limita al pago de la mano de obra. La gestión municipal destinó recursos a la adquisición de materiales y elementos necesarios para la construcción de los canales, generando además movimiento en actividades vinculadas a la producción local.

Entre ellas se encuentra la producción de ladrillos, una de las actividades económicas tradicionales de Campo Largo, que encuentra en estas obras municipales una demanda concreta para sus productos.
De esta manera, la inversión pública no solamente apunta a resolver problemas de infraestructura, sino que también genera actividad para trabajadores y proveedores de la localidad.
Prevenir antes que lamentar
La gestión de Manuel Suárez sostiene que las obras de desagües forman parte de una política de prevención frente a la posibilidad de que se produzcan períodos de lluvias intensas asociados al fenómeno de El Niño.
En ese marco, la ampliación de canales, la construcción de nuevos conductos y la conexión entre reservorios buscan conformar un sistema que permita evacuar el agua con mayor rapidez y reducir el riesgo de anegamientos.

La premisa de la gestión municipal es sencilla: los canales deben estar preparados antes de que llegue la lluvia.
La construcción del canal colector del Barrio Norte, los trabajos en El Ceibo y las intervenciones sobre los sectores de Ruta 89 y San Martín constituyen parte de un plan que comenzó meses atrás y que continúa actualmente.
Para el municipio, se trata de una de esas obras que quizá no tengan la visibilidad de otras intervenciones urbanas, pero que resultan fundamentales cuando llega un temporal: infraestructura que permanece debajo de la superficie, pero que puede marcar la diferencia entre una lluvia intensa y una ciudad anegada.