En el corazón del barrio Paykyn, en la ciudad de Resistencia, se levanta un imponente mural malvinero que trasciende el arte urbano para convertirse en un acto profundo de memoria, identidad y compromiso. La obra rinde homenaje a músicos y malvineros chaqueños y correntinos, y busca mantener viva la llama de una causa que atraviesa generaciones y no admite el olvido.
El mural es impulsado por Pedro Miranda, ex combatiente de Malvinas, quien bajo su impronta y su historia personal encabeza esta iniciativa nacida desde el colectivo malvinero. Con cada trazo, Miranda explica y transmite el sentido de la obra: recordar a quienes defendieron la soberanía nacional y a quienes, desde distintos espacios culturales y sociales, sostienen viva la causa Malvinas en el tiempo.
Se trata de una actividad autogestionada, financiada por el propio Miranda y el aporte solidario de algunos pocos colaboradores, demostrando que la causa no necesita grandes estructuras cuando existe convicción. El mural no solo embellece el barrio, sino que interpela a quienes lo observan, invitándolos a reflexionar sobre la historia reciente y el valor de la memoria colectiva.

En este homenaje también se destaca la presencia y el acompañamiento de Garcilazo, vecino del barrio e histórico militante de la causa Malvinas. Con apenas 20 años, fue parte activa de los primeros paros docentes en los últimos tiempos de la dictadura militar, sumando su compromiso social y político a la lucha por los derechos y la democracia.

Hoy, su apoyo a esta iniciativa reafirma que la causa Malvinas es también una causa popular, profundamente ligada a la justicia social y a la participación ciudadana.

El mural del barrio Paykyn no es solo una obra artística: es un grito silencioso de soberanía, un abrazo a los ex combatientes y una promesa colectiva de que Malvinas no será olvidada. En cada color y en cada rostro representado, la memoria sigue viva y la llama malvinera continúa encendida.