Gestapo Pro: En era de la AFI macrista dirigida por Arribas se torturaba usando el polígrafo con preguntas íntimas a los agentes de ese organismo

A los hombres, por ejemplo, les preguntaban si engañaban a sus mujeres, y después los tenían apretados con eso», dijo la ex interventora de la Agencia Federal de Inteligencia Cristina Caamaño confirmó que durante la gestión de Gustavo Arribas y Silvia Majdalani al frente de la AFI «había seis polígrafos, en sintonía con lo denunciado por el periodista Carlos Pagni en su editorial del diario La Nación.

El polígrafo es un aparato que registra reacciones físicas frente a cualquier tipo de preguntas y, se supone, funciona como un «detector de mentiras», aunque no existe ninguna evidencia científica que lo respalde como tal «en la AFI había seis polígrafos. El curso para aprender a usarlos salía u$s50.000 dólares y se daba en lugares como Punta Cana, Cancún… A los dos hombres que habían venido a contarme las bondades del polígrafo, cuando terminaron de hablar, les dije ‘ustedes utilizan esto como un elemento de tortura. Ya mismo lo prohíbo’. Y saqué una resolución para prohibirlos»

LA MARCA DE ARRIBAS TAMBIEN LO USABA PATRICIA BULLRICH
Los polígrafos llegaron a la AFI con el macrismo. No sólo los compró la AFI, sino también el Ministerio de Seguridad de Patricia Bullrich, quien para justificar su uso dijo que eran empleados por más de 90 países y que eran validados por distintas agencias del gobierno de los Estados Unidos, como la CIA, la DEA y el FBI.

Arribas encargó cuatro polígrafos entre noviembre y diciembre de 2016. El 2 de noviembre, compraron dos polígrafos LX500 por 6400 dólares. A eso hubo que sumarle el envío y los accesorios. En total costaron cerca de 21.500 dólares. Un mes después, adquirieron otros dos. Esta vez abarataron un poco los costos: cada polígrafo costó 5760 dólares y junto con el resto de los ítems la AFI pagó 20.208 dólares por las adquisiciones.

UNA FORMA DE TORTURA PSICOLOGIA
A fines de diciembre, Caamaño recibió una visita de dos hombres, que querían hablarle de las bondades de los polígrafos. La conversación duró poco. La interventora levantó la mano en el aire y los cortó en seco: “A mí no me vengan con esto que son formas de torturas”. El 8 de enero de este año firmó una resolución que prohibía su uso por considerarlos contrarios a la Constitución nacional y a los tratados internacionales de derechos humanos. En abril, la ministra de Seguridad Sabina Frederic, que había heredado cuatro polígrafos sin uso de la gestión Bullrich, hizo lo mismo.

Después de la prohibición, Caamaño empezó a recibir comentarios en los pasillos de cómo se empleaba el polígrafo contra los escalafones más bajos de la Agencia: mozos, custodios, ordenanzas. Todos y todas debían pasar al menos una vez por año por el polígrafo. En algunos casos, eran dos o más, como contó uno de los espías indagados en Lomas.

El equipo que manejaba los polígrafos no tenía más de cinco personas. Una de las agentes que se formó en el uso de esa máquina declaró haber recibido capacitación no sólo de los mexicanos, sino también de los estadounidenses y que el aparato se usaba para el control de la lealtad de los agentes.

Ante la Bicameral de Inteligencia, una ex agente de Contrainteligencia relató que ante las preguntas incisivas y constantes de quienes manejaban la maquinita de la verdad hubo mujeres que hasta terminaron confesando abortos como delitos para salir del trance. “Nada tenía que ver con la inteligencia”, remarcó la mujer. La AFI puso en marcha un sistema de crueldad y de intromisión en la vida de los propios que después replicaba en la vida de los otros.

 

 

FUENTE: ENCLAVE.COM.AR