ZDERO NO DA LA TALLA.

El problema del Chaco no es el contexto nacional. El problema es que Leandro Zdero no está a la altura de gobernar una provincia compleja, con urgencias estructurales y márgenes estrechos. Gobernar no es administrar la excusa: es tomar decisiones, construir poder y hacerse cargo.

Desde el primer día, Zdero mostró falta de conducción política y ausencia de estrategia. No anticipó escenarios, no armó músculo propio y hoy conduce una provincia sin rumbo claro, con un Estado paralizado y una gestión que vive al día.

Los hechos son contundentes:
— Salarios atrasados y sin recomposición real,
— Aumentos que no alcanzan o no llegan,
— Obra pública inexistente,
— Dependencia permanente de adelantos,
— Un gobierno provincial sin autonomía ni iniciativa.

Nada de esto cayó del cielo. Fue elegido. Fue consecuencia de malas decisiones políticas y de gestión. Zdero optó por un camino que lo dejó atado, débil y sin capacidad de reacción.

Hoy gobierna sostenido no por resultados, sino por el vacío opositor. Un peronismo sin renovación, con dirigentes que arrastran desgaste y desprestigio, le permite seguir en pie. Ese salvavidas no es mérito, es casualidad.

Pero la realidad no se negocia. La caja no cierra, la provincia se achica y la gente siente que no hay gobierno. Cuando la política se reduce a sobrevivir, la gestión fracasa.

Zdero no heredó una provincia fácil.

Pero tampoco construyó una salida.

Y cuando un gobernador no conduce, no decide y no protege a su gente, el resultado es uno solo: fracaso.El Chaco necesita conducción. Hoy, no la tiene.

Alejandra Bordón: Presidente FUNDACIÓN THE ROCK