Escándalo sanitario en el Chaco: una falsa médica actuó sin controles y desata una investigación que expone graves fallas del sistema

Una grave denuncia sacude al sistema de salud del Chaco y enciende señales de alarma sobre los mecanismos de control en hospitales públicos. Una mujer habría ejercido como médica sin contar con título habilitante ni matrícula válida, desempeñándose incluso en guardias activas, prescribiendo medicamentos y firmando documentación oficial.

La situación fue advertida por el doctor Di Nubila, actual jefe de Zona Sanitaria, luego de una serie de episodios que despertaron sospechas en el hospital de Presidencia de la Plaza. El caso salió a la luz tras la atención de jugadoras y familiares involucrados en un violento encuentro de vóley, quienes acudieron al nosocomio el mismo día en que la supuesta profesional se encontraba de guardia.

Fueron enfermeras y personal de servicio quienes, al notar actitudes irregulares y procedimientos poco habituales, comenzaron a dudar de la identidad profesional de la mujer. Estas alertas internas motivaron la intervención del Dr. Di Nubila, un médico generalista con amplia trayectoria en el interior provincial, quien ocupó cargos de dirección en distintos centros de salud del Chaco, incluyendo hospitales en Villa Ángela y otras localidades del centro y sudoeste.

Conocido por su cercanía con el personal sanitario y su presencia activa en cada nivel del sistema, Di Nubila decidió avanzar con una investigación PROPIA que derivó en la verificación de la matrícula utilizada. Al detectar inconsistencias, radicó formalmente la denuncia el pasado 15 de abril en sede policial.

La acusación incluye ejercicio ilegal de la medicina, usurpación de título y cargo, además de otros posibles delitos que podrían surgir en el curso de la investigación. Según consta en la presentación, la falsa médica habría realizado múltiples prácticas: indicó tratamientos, solicitó estudios, firmó derivaciones y, lo más grave, suscribió al menos 11 actas de defunción.

Este último punto genera especial preocupación, ya que dichas certificaciones deberán ser analizadas en profundidad. En antecedentes judiciales, la manipulación de actas de defunción ha sido utilizada en maniobras delictivas, como encubrimiento de personas con pedidos de captura o vinculaciones con delitos graves.

El caso quedó en manos de la Fiscalía N° 3 de Presidencia Roque Sáenz Peña, que ya investiga no solo esta denuncia sino también otra vinculada a presuntas estafas. La causa podría escalar en complejidad a medida que se revisen las actuaciones firmadas por la mujer.

En paralelo, otro dato genera suspicacias: el reciente cambio de director en el hospital de Machagai, localidad donde reside el Dr. Di Nubila. La modificación se habría realizado sin comunicación formal y con escasa difusión oficial. Incluso, en los canales institucionales se evitó mencionar al profesional, lo que alimenta interrogantes sobre posibles intentos de minimizar o desviar la atención del caso.

El episodio deja al descubierto una preocupante falta de controles en el sistema sanitario y plantea una pregunta inquietante: ¿cómo pudo una persona sin título ejercer funciones médicas sin ser detectada durante tanto tiempo?

Mientras avanza la investigación judicial, el caso ya genera impacto político y social, y obliga a revisar con urgencia los mecanismos de validación profesional en el ámbito de la salud pública. Porque cuando falla el control, el riesgo no es abstracto: tiene nombre, cuerpo y consecuencias reales.