DE MACHAGAI A LA GOBERNACIÓN: EL SUEÑO DE JUANCHI GARCÍA CHOCA CONTRA LAS PAREDES DE SU PROPIA GESTIÓN
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Candidato a gobernador, pero con un municipio que se cae a pedazos
Juanchi García proyecta su figura hacia la provincia, denuncia problemas y reclama más recursos. Sin embargo, puertas adentro, Machagai exhibe una postal difícil de explicar: el propio edificio municipal presenta un estado que genera críticas y deja al descubierto una contradicción entre el discurso político y la realidad cotidiana de la gestión.
Juanchi García aparece cada vez con mayor frecuencia en la escena política provincial. Su nombre comienza a sonar como uno de los dirigentes con aspiraciones de mayor proyección y no faltan quienes lo ubican en conversaciones vinculadas a una eventual candidatura a gobernador.
Pero mientras la política mira hacia adelante, en Machagai hay una imagen que obliga a mirar hacia adentro.
La propia sede municipal, el lugar que debería representar el corazón administrativo y político de la ciudad, presenta un estado que, según las imágenes registradas, resulta difícil de justificar. Paredes deterioradas, sectores abandonados y una postal general que más se asemeja a una casa sin mantenimiento que al centro de conducción de una localidad.

La pregunta surge inevitablemente: ¿cómo se puede proyectar una gestión provincial cuando ni siquiera se logra poner en condiciones el propio municipio?
La contradicción entre el discurso y la gestión
El intendente ha sido rápido para denunciar situaciones que considera irregulares o problemáticas. Y está bien que un jefe comunal reclame, denuncie y exija respuestas cuando entiende que existen situaciones que afectan a su comunidad como el bloqueo de canales.
Pero la gestión también comienza por casa.
Resulta llamativo que se reclame la intervención de organismos provinciales para resolver determinadas situaciones mientras el municipio parecería no contar con una estrategia suficiente para identificar, prevenir o intervenir sobre problemas que afectan directamente a su territorio, como el bloqueo de canales de desagüe y otras situaciones que requieren presencia y control local.

Los organismos provinciales tienen responsabilidades en decenas de localidades y múltiples frentes abiertos. Por eso, antes de trasladar toda la responsabilidad hacia otros niveles del Estado, también corresponde preguntarse cuál es el rol que cumple el propio municipio.
Porque gobernar no es solamente denunciar Gobernar también es administrar, controlar, planificar y mantener.
Más de mil millones y una sede abandonada
Machagai ha recibido, a lo largo de la actual gestión, importantes recursos provenientes de la coparticipación. La cifra supera ampliamente los mil millones de pesos, de acuerdo con el planteo político que surge alrededor de la administración municipal.
Sin embargo, una de las postales más visibles de la comuna parece ser precisamente el deterioro de su propia estructura institucional.

No se trata de construir un palacio municipal ni de gastar recursos de manera innecesaria. Se trata de algo mucho más elemental: mantener en condiciones el edificio que representa al Estado municipal y desde donde debería organizarse la administración de los recursos públicos.
Una recorrida por lo que debería ser el centro neurálgico de la comuna deja una imagen fantasmagórica. Y esa imagen no es menor es la cara visible de una gestión.
En los pueblos chicos, todo se sabe
Machagai no es una ciudad ajena a los comentarios políticos. Como ocurre en muchas localidades del interior, las decisiones, los movimientos y las prioridades de los funcionarios rápidamente se convierten en tema de conversación.
Y mientras la sede municipal exhibe un deterioro que genera cuestionamientos, también aparecen críticas hacia determinados funcionarios que sí habrían encontrado tiempo y recursos para mejorar sus propiedades, renovar vehículos o modificar sus fachadas.
Mientras lo público parece deteriorarse, lo privado florece y esa comparación, inevitablemente, genera preguntas.
¿Cuántos empleados municipales viven en condiciones de pobreza?
García también reclama mayores recursos para el municipio. Sin embargo, el contexto provincial es complejo: el propio gobernador Leandro Zdero ha advertido sobre la caída de los recursos provenientes de la coparticipación nacional y ha utilizado esa situación como argumento para explicar las dificultades financieras y salariales del Estado.
En ese escenario, sería importante conocer algunos números concretos de Machagai.
¿Cuántos empleados municipales tiene la comuna?
¿Cuántos cuentan con estabilidad laboral?
¿Cuántos son contratados, precarizados o dependen de renovaciones periódicas?
Y, fundamentalmente, ¿cuántos trabajadores municipales perciben ingresos que se encuentran por debajo de la línea de pobreza o incluso de indigencia?
Porque si existen trabajadores del Estado municipal que no logran cubrir sus necesidades básicas, la discusión deja de ser solamente presupuestaria.
Tal vez haya que inventar una nueva categoría estadística para algunos trabajadores municipales: una escala por debajo de la indigencia, la de los explotados estatales, personas que trabajan para el propio Estado pero que no logran acceder a condiciones económicas mínimas.
Viajes, actos políticos y una pared sin revocar
La imagen política de Juanchi García parece trascender cada vez más los límites de Machagai. Participación en actos, reuniones con dirigentes de alcance nacional, viajes al exterior a que? y presencia en espacios donde se discuten futuros armados electorales.

Si Juanchi García aspira a gobernar el Chaco, ¿por qué no empieza por terminar de gobernar Machagai?
Porque antes de pensar en la Casa de Gobierno, quizás haya que mirar las paredes de la propia casa.